En un principio, se erigió con un proyecto circunscrito a la
interpretación de los éxitos más sonados de los grupos de Rafael
Cortijo y Rafael Ithier, una experiencia que los ayudó a colocarse en
los escenarios bailables de más impacto en el país, como el Sandy Hills
de Luquillo, Rancho Siete en Ponce, Miramar Center en San Juan, La
Guagüita en Salinas y La Calesa en Caguas. LA ORQUESTA de Johnny El Bravo se convirtió
en una de las agrupaciones más reclamadas del ambiente musical nacional
de los años 60.
Esas primeras oportunidades artísticas del grupo fueron posibles
gracias a la mediación del promotor Fernando López, hermano de Johnny
El Bravo, que para entonces era considerado uno de los principales
organizadores de espectáculos y bailes del país. Pocos años después de constituida su agrupación, Johnny El Bravo,
por recomendación del maestro Rafael Ithier, comenzó a trabajar en la
conformación de una propuesta musical autónoma, con un sonido propio y
un repertorio original que le imprimiera personalidad a su conjunto. Su concepto, admite, era desarrollar un grupo "con identificación de
pueblo", sostenido de una base rítmica cadenciosa y que incitara al
baile. De esa manera, el joven músico, destacado en el colectivo como
conguero, comenzó a trabajar junto a sus hermanos Toñito y Pedro López
en la confección de un nuevo repertorio. "Toñito era el timbalero del grupo pero tenía mucha habilidad para
escribir y fue él quien empezó a hacer nuestras primeras canciones, que
fueron arregladas por Jerry Segarra y Carmelo Rivera. Ahí fue cuando
comenzamos a funcionar con nuestra propia identidad y cada vez que nos
presentábamos en un club la experiencia era devastadora y de ahí
surgían otras actividades porque se corría la voz", anota el líder
salsero. El grupo trabajó sin cesar durante los primeros años de la década de
1960, "engranando poco a poco lo que queríamos lograr" y antes de pisar
una cabina de grabación "nos habíamos ganado el cariño de la gente". En el año 1964, Johnny El Bravo consiguió su "pasaporte" al éxito al
ser contratado por la compañía discográfica Seeco para producir su
primer álbum musical. Ese contacto comercial fue logrado gracias a la mediación del
empresario Catalino Rolón, quien al escuchar la cadencia del grupo se
convenció de sus posibilidades comerciales. "Había conocido al señor Catalino Rolón en los carnavales de Vieques
y cuando nos escuchó rápido nos convocó para trabajar en sus
actividades y en una ocasión nos dio la buena noticia de que nos había
conseguido un contrato para grabar, ¡y con Seeco!", recuerda. La producción de su primer disco se realizó en los estudios Ochoa
Recordings, entonces ubicados en la avenida Fernández Juncos de
Santurce. Para ese trabajo, el grupo incorporó muchas de las canciones
originales que ya venían interpretando en sus presentaciones públicas,
escritas en su mayoría por sus hermanos, destacándose "Infancia",
"Tinieblas entre luces", "El revendón", "Amor eterno" y "Felicidades
con Johnny El Bravo". También contaron con la colaboración del patriarca de la bomba
nacional, don Rafael Cepeda, quien le obsequió con sus temas "Mi son
torito" y "Ponte duro, Serafín". Este primer disco, titulado "Presentando a Johnny López (El Bravo) y
su súper combo con su cantante Tony López", fue su punta de lanza en el
ambiente musical profesional y el que le bautizó formalmente con el
apelativo de "El Bravo", a sugerencia del empresario Catalino Rolón. "Lo del nombre fue una idea de Catalino porque quería identificarme
comercialmente. En un principio no estuve de acuerdo porque entendía
que no iba con mi personalidad, pero él tuvo la visión y desde el
primer momento la gente me empezó a llamar así", explica. Esta primera producción, que tronó en la radio con el tema "Colorá",
fue presentada por el crítico de música Ángel I. Fonfrías como "la más
caliente música en el ritmo esencial que invita al baile juguetón y
candente […] Los valores juveniles en el arte popular de Latinoamérica
puestos de manifiesto en las manos de Johnny para que Puerto Rico
sienta el placer de saber que su juventud sigue manifestándose en el
arte popular y para estímulo de otros jóvenes".
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